Tú me llamas
Tú me pides
No demandas
No exiges
No lastimas ni castigas
Siempre invitas
con paciencia
Mides
Empujas
Acompañas
Bendito seas, mi Señor,
Dios Todopoderoso,
que podría hacernos desaparecer con un chasquido
que podría hartarse de nuestro rechazo
Pero tu misericordia es inmensa
Tu Amor es infinito
No nos abandonas, y nunca lo harás
Tu guía y compañía son eternas
Si tan sólo lo aceptásemos
y nos dejásemos llevar...
Qué maravillosa sería entonces la vida.
Qué hermosura la existencia
cuando la criatura va caminando
de la mano de su Creador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario