Me dijo ven, y dudé
pero su voz era tan dulce
y su presencia tan suave
que me acerqué.
«No tengas miedo», me dijo.
«Va a ser duro, pero saldrás de ahí.»
Y me sorprendí.
Era la primera vez que alguien creía en mí.
«Ven conmigo», me susurró.
Y me levanté.
Se había movido algo nuevo en mí.
Quería dárselo todo, pero no sabía cómo,
y el miedo me cegó.
De repente, ya no estaba allí.
Lo busqué, Día & Noche, teniendo no volver a verle, escucharle, sentirle.
Empecé a vender todo lo que tenía,
pero ahí no estaba.
Empecé a soltar, y eso me dio esperanza.
Y entonces, una señal para que parase todo
y mirase para adentro.
Y al mirar sin miedo, salió Él.
Era quien había alimentado mi búsqueda.
Era quien me silbaba en la oscuridad
para que encontrase el camino a casa.
Nunca se había ido,
era yo que no lo veía ni sentía.
Le di la mano. Le di las gracias.
«No me sueltes, por favor, que voy a intentar saltar.
Ayúdame a volar. Sé que, si es Contigo, es posible.»
Él me llamó por mi nombre.
Me dio un sentido.
Me dio un modelo a seguir.
Me dio Amor, Libertad.
Qué sería de mí si no me hubieras encontrado.
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