Creo que he cambiado.
En mi comportamiento, en mis formas, en mi aspecto...
¡Incluso cómo se ensucia mi pelo ha cambiado!
En mis rutinas, en mis cuidados.
Mi forma de vestir, mi forma de ver y verme.
Eso también ha cambiado.
Mis sensaciones, mi intuición, mi credibilidad y mi valoración también.
Así como mis miedos, mis dudas, la forma de hablarme y de calmarme.
La manera que tenía de obsesionarme a veces vuelve, pero no es la misma.
Tengo claro que he cambiado.
Y a la vez, voy siendo más yo que nunca.
El Señor guía mis pasos y me ayuda a ser mi yo más auténtico,
pues me ama tal y como soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario